miércoles, 20 de enero de 2016

Propiedad del Silencio


Cuántas veces he tratado de comenzar esta obra.
Tantos nombres han pasado por mi pluma, cuyos objetivos no eran más que disfrazar al hombre que habla con la verdad.
Dónde reside ese temor, sino terror, de exponer tales palabras; Las palabras ocultas, prohibidas; Las palabras que escapan al orden, que caminan más allá de los límites perceptibles del ser humano...?

Y finalmente, esta noche me dedico a escribir con todo lo que mi corazón puede ofrecer. Me dedico a escribir aquello que fue propiedad del silencio durante tanto tiempo.
Me dedico a escribir, resignando lo último de cordura que he intentado apartentar, o envestir; pues la cordura, esa "normalidad" no es ahora más que un repugnante harapo sobre la piel.
Es claro ahora, no soy el único que ha decidido sesgar y quemar estos harapos.
Y doy gracias a los maestros que han acompañado durante el tiempo, en el viaje definitivo tras los límites de la puerta final.
Ya no hay más que sinceridad despreocupada en estas líneas, sinceridad y desapego. Porque el pórtico está allí delante, y no tengo el conocimienta exacto acerca de cuándo volverá a abrir sus oscuras fauces. Es inevitable, tarde o temprano seré consumido como un simple rayo de luz bajo la terrible fuerza gravitatoria de alguna zona oscura. Y ese día, que puede ser mañana mismo, u hoy mientras escribo, no quedarán de mí ni los huesos corroídos.
Pero ya no le temo a la oscuridad pues, ahora puedo gritarlo ¡YO SOY LA OSCURIDAD! la oscuridad detrás de la oreja incauta, que desliza sus palabras apológicas; palabras que se han llevado a muchos al otro lado. Palabras de doble filo, que cuando el tiempo llega, se transforman en la propia vida, y ya no pesan en el alma. Palabras que no temen a la muerte!
He visto la muerte a la cara. He sentido en carne propia sus efectos, he atravesado los páramos desiertos con los ojos cerrados, y regresado con vida.
Más, estoy seguro, la oscuridad no descansa, y siempre reclama lo que es de su pertenencia. Y por ello me apuro, escribo a velocidad del rayo; y con la fuerza de uno también. Con la luz del relámpago que permite vislumbrar un momento de penumbras. Con el sonido devastador del trueno. Energía que está destinada a desvanecerse en un instante!
Y MIS PALABRAS SON UN TRUENO, Y MIS PALABRAS SON EL RELÁMPAGO. EL SOL Y LA LUNA AL MISMO TIEMPO. verdades y mentiras en secreto, que explotan ya, por su propia presión. Explotan en la mente. Las fisuras del cerebro no pueden controlar su fuerza y despegan como un géiser enardecido.
Despegan de la estructura pobre, de las circunvoluciones, del sistema límbico, del cerebelo, de la hipófisis, Y DE TODA ESA ZARTA DE PATRAÑAS CLASIFICADAS, CALIFICADAS, MEDIDAS, SUBDIVIDIDAS, REDUCIDAS, ATOMIZADAS!
Porque SER, es el SER en el todo.
El que ES, no ES en el brazo, o en el hígado, No se ES en la célula eucariota. Uno ES en la simplicidad, UNO es SIMPLEMENTE!
Y son esas ideas las que llevan al hombre a la muerte, las que lo acercan a la oscuridad, al ABISMO; no ya como un abismo asesino, sino como un abismo deseado, un ABISMO que ES SIMPLEMENTE.
Y ese abismo es inalcanzable mediante la lengua, por eso caeré eternamente en el error de escritura. Porque la escritura es un flagelo, pero cuán necesaria resulta!
Fué mediante la escritura que acabé por darme cuenta lo innecesaria que es ella misma, y la lengua, y la lógica, en las profundidades de aquél mundo al cual nos dirigimos irremisiblemente, que ahora mismo abre su monumental quijada con ansias de devorarme.
No hay más que hacer. Despertar es dormir eternamente, dormir una vez más y para siempre.
Y es que ya estuvimos dormidos, y debemos indefectiblemente regresar al tiempo sin tiempo.
¿Potencia de un mundo nuevo?
No puedo decirlo; sólo sé que no sé nada, dicen que dijo mi maestro. Sólo el caos en la mente del viajero puede decidirlo, como ya fue decidido y tallado en piedra, antes del comienzo del eón.
Y la misión que me han otorgado no puedo desobedecer, tal cual lo hizo aquél, en otro tiempo. Y debo cumplirla, aún con repugnancia.
Porque mi sangre no es del tiempo, sino de los océanos negros, sangre de libertad, que permite extenderme más allá de lo visible, y saltar las barreras de lo prohibido, de lo oculto, de lo desagradable, de lo muerto, y también de lo vivo!
Es cierto que estos viajes me han cargado de la pena más profunda, aquella que un hombre difícilmente puede soportar; pero también es verdad, que me han regalado cierta claridad que, por limitada que sea, en comparación con la gran luminiscencia mitológica, es oro para aquél que ha vivido la pobreza absoluta.
Estos viajes me han llevado a conocer a los grandes maestros de la vida y de la muerte; cuyas voces perdidas me han hecho ver esa realidad, donde todo mundo es posible.
Y es gracias a los maestros, que he aprendido a viajar en los haces de luz, en el sonido de las hojas, en la corriente del río, en el canto del ave, en el fluír de las arterias.
Y todos esos caminos conducen a un sólo punto, un punto en donde se pierden las diferencias entre el sueño y la vigilia, un punto donde coexiste el todo en simplicidad, donde ya no puede diferenciarse ninguna forma, ningún número. Estas sendas conducen al vacío.
Quizás sea hora de tomar la senda del vacío por última vez, para nunca más regresar. Por ello, dejo las pistas que he recabado, una botella al mar, con ansias de que otro, a quien el mundo le parece insuficiente, quien busca mil salidas a la realidad, quien se levanta todas las mañanas con la misma pregunta, quien desea desde lo mas profundo, pueda lograr trascender más allá de lo humanamente posible.
Si has encontrado estas, mis palabras que te confío, los tormentos para tí seguro han comenzado hace tiempo, y claro es, que no se trata de los tormentos del hombre común. Tu tristeza viaja entre sueños, y no discrimina realidad y fantasía. Noches enteras se suceden tras el mismo tema. Te preguntas quién eres, y lo que podrías llegar ser. No me refiero a llegar a ser médico, abogado; No, tú sabes bien de lo que hablo...
Ese es el llamado del abismo...
Y tus tormentos no acabarán, hasta que aceptes el llamado.
 
Ese es el camino hacia la oscuridad original...

Quizàs sea hora de descender definitivamente a las profundidades del océano olvidado.
Y es de esta manera que, finalmente, esta noche, me dedico a escribir todo aquello que fue propiedad del silencio durante tanto tiempo.

martes, 24 de agosto de 2010

Lo mas cercano a lo mas lejano

Hace tiempo comencé a plasmar sobre este soporte las ideas que se desplazan sobre mi mente. Y hablo de desplazamiento, porque no se presentan de manera ordenada o sistemática, sino que son relámpagos o a veces una suerte de limo escurridizo. Pero dentro de estas arenas movedizas hay un suelo lo bastante firme como para poder desplazarse lentamente de un lado a otro del pantano neuronal.
Nuevamente, deseo sintetizar, mas por mí mismo, para apisonar aun mas el suelo del pantano, la base de estas ideas.
No tengo idea de lo que existe mas allá de lo perceptible, y este es el punto de partida básico de las filosofías y obras artísticas contemporáneas. La percepción es la única prueba empírica en el munndo... pero esta, como percepción en sí, como la suma de las sensaciones, como la esencia de lo que puede percibir una persona, es decir YO, no puede ser contrastada o cotejada con absolutamente nada. Por lo tanto, aunque pueda medir, contrastar, cotejar o inferir cualquier cosa de acuerdo con las comparaciones perceptivas... no puedo demostrar que todas esas observaciones no son mas que un fantasma de mi propia mente.

O que el mundo directamente no existe.

Del espíritu Cartesio-Kantiano, por ende, me aferro a la sensación de que al menos... algo está sucediendo debido a mi percepción, y que esta percepción fantasma es la única esencia de la cual puedo aferrarme, ya que cabe inclusive la posibilidad de que este mundo sea simplemente una construcción subjetiva desde sus más profundos cimientos.

Lo cierto es que esa es la verdad... mas allá de cualquier cosa que pueda inferir, la verdad que tiene lacapacidad de destruir todo lo que he hecho hasta ahora. El fundamento de mi ser y a la vez mi peor enemigo. Esa verdad, la verdad de que es muy probable de que cualquier suposición que pueda hacer en cualquier momento de mi vida, esté en el error.

Construcción subjetiva, edificada sobre la misma oscuridad.

Las cosas que vemos, las cosas que creemos, que hacemos... pueden ser simples reflejos en algo sin nombre, el YO sin nombre.
Por ende, debo decidir. Aun sin saber si lo que estoy apunto de creer es algo correcto. No tengo alternativa, por más que piense y repiense, medite y experimente; el mismo tormento se dispara en mis ideas, el hueco a través del cual se evacúa la posibilidad de algún absoluto.

Esto puede ser un engaño.

No es nada nueva esta idea, claro está.
Así como los antiguos físicos, uno trata de originar el universo a partir de una partícula, y en ese momento todo parece funcionar. uno genera las mecánicas necesarias para hacer funcionar el universo, y tal vez lo comience a comprender. Tal vez, se llegue a la instancia de decir "Esto no puede fallar, es perfecto"; y es ahí, que nuevamente, la misma idea surge. La posibilidad de que exista un error en nuestros cálculos, la posibilidad de que estemos siendo engañados por la percepción.
Y esta idea es ya un agujero, la crisis en nuestro paradigma. Esta idea puede venir aparejada a un elemento disonante a nuestro paradigma, o puede originarse a partir de la misma posibilidad de error.

A Partir de la partícula... partiendo de una parte de lo evidente, siempre tendremos este tope. Que es la posibilidad del error.
Y es ahí cuando nos damos cuenta que todo lo que es podría no ser. Que todo concepto finalmente, nos devuelve la idea del error.
Y el error de una idea, es lo más alejado que hay de ésta, y a su vez es el límite que marca el origen de una nueva, sea contraria o simplemente diferente. Este error es el límite entre las ideas, y por lo tanto, el error es la crisis, el error es lo más lejano a lo conocido y lo más cercano a lo ajeno, el error es la destrucción de un concepto, es la destrucción del mundo.

El error es el fin y el origen de la idea.

El error... es el fin y el origen de cualquier mundo.

Y es ahí que comprendo por primera vez, que no debo buscar la respuesta metafísica en ninguna parte, que la respuesta metafísica se encuentra más allá del error, aún más abajo. Y que me sería imposible afirmar que el principio universal es el SER, o el Agua, o el Concepto, o cualquier cosa que pueda ser construída mediante un proceso mental.

Estamos siempre a merced del error; de la crisis, inclusive de la crisis de la idea de crisis... O del error de la idea de error. Hasta eso es posible aún.

Pero hay algo ya, al haber dilucidado todo esto, de lo cual puedo estar seguro al menos, y es que mis ideas se originan de un virtual primer error, de una posibilidad truncada de Verdad, a la cual me veo forzado a regresar a la hora de explicar el mundo. La posibilidad de una existencia diferente ES lo más cercano que tengo al principio metafísico. Desde ahí podemos empezar a pensar en todo lo demás.

viernes, 18 de enero de 2008

Introduccion a la Metafisica del Abismo

Introducción:

La razón por la cual escribo este ensayo, tiene profunda relación con el conocimiento de mi propia persona, y con la solución de los problemas que acaecen a mi existencia.

Simplemente, el objetivo de estas palabras es llegar a la aprehensión de la forma a través de la cual se desarrolla todo lo que ES, y, como desprendimiento de este saber, lograr el control de la propia vida, pues esta también forma parte de la existencia toda.

¿Y por qué habría de llegar tan lejos de mi objetivo fundamental, es decir tratar de develar la forma de la totalidad, cuando podría simplemente develar simplemente la forma del YO mismo? En primer lugar, claramente lo que impulsa esta investigación, es el ansia de conocimiento y de poder que en mi corazón se anida, la misma que eones atrás, otros como yo han guardado en sus almas. Por otra parte diré que este libro es el resultado de incontables ideas que nebulosamente rondan mi pensamiento, y tales ideas, forjadas a partir de varios años de contemplación y meditación, han arrojado que la forma de conocer la forma se halla en la comprensión de una totalidad, y que no es posible el conocimiento de cosa alguna, sin el conocimiento de su principio constitutivo y a su vez del principio de estos hasta el último límite. De ahí que esta empresa lleva el nombre de metafísica.

Aún así, estas ideas nebulares no se presentan de manera firme en mi consciencia, sino que llaman a mis acciones en circunstancias inexactas, casi de manera intuitiva.
Como un constructor que posee todos los materiales para crear un castillo, daré forma a este pensamiento para obtener la firme plataforma sobre la cual desarrollar mi filosofía.

Y ahora debo hacer una salvedad, quizás defenderme de antemano contra el análisis del exegeta. Muchas de las frases que en estas breves líneas he escrito, en poco tiempo entrarán en contradicción con el desarrollo de la metafísica. Sólo pido que el lector aguarde, pues esta es la manera más sencilla de abrirle paso a las palabras que continuarán este ensayo. En su debido momento daré las explicaciones correspondientes a cada cuestión tratada, inclusive a la misma contradicción.

Como un supuesto observable, sabemos de la existencia de numerosas otras concepciones filosóficas -con mayores o menores variantes- que intentaron e “intentan darle forma a este mundo retorcido” e incierto; y al igual que aquellas, ésta es una más; un desprendimiento de un ser cefálico, que atrapa cuanto puede y crea su propio mundo a medida que su mente es invadida por las infinitas impresiones de “lo ajeno”.
Y debido a esto, sólo puedo decir, que lo que aquí expondré, jamás lo diré desde un punto de vista supremo o arrogante (aunque, tal vez me tome la libertad de hacer ciertos comentarios subjetivos, quiero aclarar que no trato de escribir un texto científico).
La impresión causada por lo externo, es única a mi percepción, y jamás seré capaz de percibir sino por el proceso empático e intuitivo, las percepciones ajenas de todo lo que existe, no existe, o cualquier otra posibilidad a la cual no tenga acceso.

Esta es la palabra de un ser limitado, atado a sus percepciones y sentidos, tratando de recorrer el camino inverso al conocimiento, tratando de llegar a la sabiduría de la simpleza. Que comprende la necesidad de resolver su propia vida, y de paso, compactar y salvar tantos siglos de disputas filosóficas bajo un mismo sentido común.


Los Principios de la Metafísica del Abismo:

Algo está sucediendo en estos momentos, cualquiera sea su forma, o sentido. No importa qué es lo que esto sea, no importa su valor de verdad. No interesa si es algo que existe o tan sólo una ilusión de existencia. Inclusive, para eliminar cualquier rastro de temporalidad -que puede ponerse también en duda- deberíamos usar en vez de “algo está sucediendo” o “pasando”, “algo está SIENDO”. Aquí nos acercaremos un poco más a lo que se intenta explicar.
Algo ES de alguna manera, es algo que puede percibirse. Prescindiendo claro, de la acción que ahora se realiza, como leer este texto o escribirlo, en mi caso. Prescindiendo del libro en nuestras manos, del aire que nos rodea, de todos los objetos e ideas. Hemos puesto en duda estas cosas durante casi toda la edad filosófica, y con buenas razones, para filtrar las impurezas conceptuales y llegar a la más profunda realidad.
Quizás para el lector familiarizado con la línea del pensamiento metafísico, este sea uno de los conceptos primordiales, pero no está de más repasar los motivos por los cuales podemos aunque sea considerar esta visión como posible.

Partiremos de lo que por todos es conocido, de las cosas como son y como se consideran en una sociedad equis. Partiremos del mundo como lo vemos, lo tocamos, lo olemos, lo oímos, lo degustamos... o cualquier otra forma sensitiva que pueda existir y que esté pasando por alto. Vemos ahora lo que nos rodea, que no es algo que pareciera ser interesante o dudoso. Una habitación con su amueblado, aparatos electrónicos, una lámpara que genera luz y calor, ciertas cosas que se mueven por acción de una pequeña corriente de aire.
Todas estas cosas, todas estas entidades en apariencia tan naturales y sencillas han sido analizadas o ingeniadas y realizadas luego de un arduo proceso, por otros seres sensitivos, y se han determinado en ellas incontables elementos constitutivos y complejamente enlazados, tanto que en ciertos casos se ha requerido de largos años y generaciones de estudiosos en la materia para que “finalmente” se lograra fabricar o comprender el funcionamiento de dichas estructuras.
A simple vista un televisor funcionando no es nada extraño, pero si éste de un día para otro deja de funcionar, e intentamos abrirlo para tratar de repararlo, la percepción de simpleza con la que comprendíamos este objeto pronto se empezará a transformar en una completa pesadilla. Dentro de éste tan cotidiano artefacto, que la mayoría sabemos utilizar sin sobresaltos, se esconden cientos de componentes detallados que probablemente no hayamos visto en nuestras vidas. Y ahora debo decirme a mí mismo: Conozco lo que es un televisor desde casi toda una vida… ¡y me acabo de dar cuenta de que no entiendo qué es lo que sucede adentro, y ni siquiera he abierto uno con mis propias manos!
Sin embargo los artefactos funcionan, y siempre hay alguien a quien llamar en caso de que dejen de hacerlo, alguien a quien le interesa observar su complejidad. Por ello, no es de extrema preocupación comprender la complejidad del objeto. De esta manera el televisor, el microondas, la lámpara, vuelven a ser los objetos sencillos que eran antes de este flash inquisitivo.

El artefacto, claro, nunca dejó de ser el mismo (a menos que alguien me diga lo contrario, por lo cual esa persona ya debería saltar a unas cuántas páginas más adelante), pero la sensación que éstos nos ofrecen ha variado por una variación en la percepción.
Al ignorar la complejidad de un objeto, éste no parece complejo, y será tan sencillo hasta que alguien o algo demuestre lo contrario.
Bajo esta perspectiva, y si se extrapola este mismo concepto hacia cualquier otro ambiente, veremos que lo mismo sucede sin cambios sub-stanciales.

Diremos entonces que la percepción de un objeto determina su existencia en la consciencia del sujeto; sin poner en cuestión todavía la existencia del objeto en sí, sólo se afirma que la única manera de que un ser perceptual tenga noción del objeto es a través de un sentido o conjunto de ellos.
El objeto en sí, como ser total, o material no existe en la mente del que lo percibe. Sólo somos capaces de comprenderlo mediante un proceso que transforma las señales eléctricas desde y hacia las terminales nerviosas teniendo en cuenta una serie de estímulos determinados. Éstos estímulos entran desde un sentido N y se mueven como una señal que se dirige hacia algún centro nervioso, el cual la decodifica y genera la percepción de dicho objeto.

Todas las sensaciones, ya sea la de calor, texturas, sonidos, luces, o cualesquiera sean dependen en última instancia de una codificación-decodificación particular del sistema nervioso. Proposición a la cual se interpone la primera cuestión de peso.

¿Y qué tal si el cerebro o las terminales nerviosas codificasen o decodificasen los estímulos de una manera diferente? ¿Qué sería del universo, si el verde se viese como rojo, o si un sonido disparase una imagen en la retina?

El daltonismo y la sinestesia son ejemplos muy interesantes de la variación perceptual de la realidad.
El daltónico, ha nacido con una disposición celular del aparato visual que no le permite percibir ciertos colores, o perciben algunos colores como otros. Claro que su vida era totalmente normal hasta que alguien o algo le dijo que en el mundo exterior las cosas se comprendían de una manera diferente. Así, el daltónico sabe que tiene un “problema” por una cuestión de negación. Sabe que el color marrón debe ser diferente, pues algún evento lo ha hecho caer en la cuenta de que el mundo en general NO percibe las cosas como él lo hace. ¿Pequeña cuestión verdad, el darse cuenta de que lo que creíamos verdadero, y lo seguimos viendo como tal… en realidad no lo sea?

El caso de la sinestesia es también bastante particular, pues quien padece de esta afección, puede observar colores y formas que aparecen en el campo visual, al tiempo que escucha determinados sonidos.

Sabemos también de la existencia y uso de drogas alucinógenas, y de enfermedades mentales que producen alteraciones de la percepción y hasta de casi de la totalidad de la realidad. Como los sueños, que también son una muestra de cómo la mente puede alterar las percepciones de lo que “verdaderamente” estaría sucediendo.

Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, se despierta la duda cartesiana, acerca de la veracidad del objeto percibido. Pues casi seguro que diferentes disposiciones de los aparatos sensibles producen diferentes percepciones de los objetos, y del mundo en general.
En efecto, todo ser sensible ha desarrollado diversas características y funciones que le permiten en mayor, menor, diferente, más o menos variadas formas, percibir el mundo según sus adaptaciones al medio circundante. Y aún así no puede afirmarse que alguna de estas impresiones sea la correcta, por el simple hecho de que no se tiene ningún punto de referencia salvo la propia percepción.
Podría ser que aún combinando todas las diferentes capacidades perceptivas de todos los individuos de este tipo en un solo espécimen, no se tengan en cuenta infinidad de otros estímulos externos.

Y si a esto se le suma que dos o más individuos -en el caso ideal de que todos tengan exactos e iguales aparatos sensibles y cognitivos- observando el mismo objeto desde ángulos diferentes, perciben el objeto en sí de manera diferente. O si tenemos en cuenta que dos o más individuos pueden según experiencias previas considerar la misma situación de manera diferente (es el caso de los dos individuos a los cuales se les presenta un mismo plato de alimento y deben escribir si éste es “rico” o “feo”; experimento que demuestra las más profundas contingencias), el abanico de realidades diferentes se abre aún más.

Por lo tanto, estamos obligados a dudar de lo que estamos sintiendo. El hecho de la percepción de un color no significa que este sea de esta manera, o ni siquiera significa que sea de alguna. El hecho de percibir una forma, no nos indica que en el mundo externo siquiera exista algo semejante.

Al darnos cuenta que todo lo que nos rodea ES en tanto se percibe, y no se puede estar seguro de la naturaleza de lo ajeno, pues en principio no podemos percibirlo en su totalidad; y, si sabemos que cada individuo percibe de una manera diferente no sólo por defectos en sus aparatos sensibles o cognitivos, sino por “perspectivas” sensoriales diferentes o experiencias previas; debemos descartar las formas comunes de percepción como elemento empírico confiable.

No entraremos en una pugna materialista-idealista, pues esta no es la vía que tomaremos para encarar nuestro estudio, sino dirigirnos mucho más allá de ese dilemita del “huevo y la gallina”.

domingo, 4 de noviembre de 2007

EL TODO METAFISICO revelado en un sueño heraclíteo

Voy a postear todo así por ahora, no tengo tiempo para exponer todo de manera secuencial... Cuando pueda, prometo que pongo todo en el orden que mi realidad lo comprende lógicamente.
TODO TODO TODO TODO... porque ese es el tema no?

--------------------------------------------------------------------------------

La pasada noche tuve un sueño, el cual no require un detalle profundo, ya que lo importante es el razonamiento al cual, todavía dormido, arrivé luego de los extraños acontecimientos.
En el sueño me encontraba reunido con un grupo de personas, de las cuales una de ellas había muerto hacía tiempo. Al caminar por las calles notaba que las cosas cambiaban de lugar o de forma, algunas puertas que cruzábamos, al dar la vuelta ya no estaban, y algunos pasajes libres entonces se tornaban inaccesibles... y el muerto hacía tiempo, aparecía caminando como si nada, y cuando tratabamos de llegar a él; doblaba una esquina y desaparecía misteriosamente. Nada que cualquier sueño de cualquier mortal no pueda superar.
Mas, como he dicho, el sueño no es lo importante sino la esencia de la situación. Estando todavía en el sueño, le dije al grupo de personas; "Muchachos; se acuerdan de cuando fuimos a Mar del Plata, que salimos para allá con una re tormenta y baja temperatura, y que se mantuvo así hasta que nos fuimos a dormir, y cuando nos levantamos había un SOL radiante, era un perfecto día de playa?... Muchachos, quizás... nunca salimos de la tormenta (toda esta parte sucedió realmente unos de los ultimos días de mis vacaciones a Mar del Plata, pero se repite en este sueño). Es muy claro lo que está pasando... no, no estamos muertos. Algo sucedió esa vez, y desde ese momento somos capaces de hacer algo que muy pocos pueden; y aquí está la explicación: Es claro que si algo existe, como nosotros y todas las cosas que nos rodean, formen en su conjuto el TODO, como una gran bolsa que contiene a todos los individuos. Y si ese todo EXISTE en efecto ese todo toma la forma ABSOLUTA y no puede haber otra forma distinta a esa, ya que, si la hubiera, el todo dejaría de serlo... pues habría otra cosa. Porlo tanto sólo dentro de este todo las cosas existen, y si sólo dentro de este todo las cosas existen, dentro de esta totalidad existen todas las POSIBILIDADES DE EXISTENCIA. Y si tomamos el hecho de que en el TODO existen todas las posibilidades del SER, el mismo TODO no sería capaz de cambiar de forma, ni siquiera la mas pequeña de sus partes podría cambiar, ya que esto haría que el todo cambie de forma, y que sea algo distinto de lo que era. Y si esto pasa, entonces debemos decir que existía otra posibilidad de SER que existía fuera del todo, y por lo tanto hay otro ENTE ajeno al todo que influyó en el todo y le indujo ese cambio. Pero si es así, este ENTE debe ser algo distinto, y qué otra cosa hay distinta a TODO LO QUE EXISTE sino lo que NO EXISTE? Y como lo que no EXISTE, no ES, nos vemos forzados a concluír además que el TODO no puede cambiar de forma ni en su más ínfima parte.
Pero, sin duda, vemos cotidianamente que las cosas cambian. Esto sucede debido a que el cambio que vemos es solo una ilusión de cambio, y no es cambio verdadero, pues que algo CAMBIE también es una POSIBILIDAD DE EXISTENCIA, y debe por ello existir dentro del TODO. Pero como absolutamente TODAS LAS POSIBILIDADES se dan en el UNI-VERSO, una de tantas realidades es que determinado ente cambie de alguna manera... y de otras distintas. Y de esta manera al existir todas ellas, en verdad el SER no cambia, sino que todo lo que puede SER ya ES en este mismo momento. El resto es solo una ilusión a la consciencia, debido a que tan sólo somos capaces de vivir UNA de las infinitas realidades del universo (este último punto lo hablaremos mas adelante). Así, también podemos deducir, que si TODO lo posible sucede en el universo, y lo que se pueda pensar, por ende, es alguna posibilidad de existencia, alguna forma a través de la cual se pueda configurarse el mundo, debemos rigurosamente saber que ese mismo pensamiento está sucediendo en este mismo instante.
No queda otra opción más que aceptar que por lo menos todo lo que podemos llegar a pensar es REAL y en efecto sucede.
así, TODO LO PENSABLE ES POSIBLE Y TODO LO POSIBLE ES REAL.
por ello pensé, en el sueño, que de alguna manera habíamos logrado abrir la puerta que nos permitía, en ese momento sin control, atravesar infinidad de mundos, donde por ejémplo, las cosas no tenían la misma forma y la gente ya fallecida aún estuviera con vida... y superar por supuesto, como si de una nueva mañana se tratase, aquella fatal noche de tormenta...

miércoles, 24 de octubre de 2007

Daimon Kaisar –Metafísica del Abismo- Primer tratado acerca de la vida-


Al existir por lo menos la palabra "vida", debemos aceptar la innegable presencia de un concepto que refiere a dicha expresión, y que este concepto, tiene sus fundamentos en algún tipo de realidad perceptible. El término "Vida" significa algo, es decir que puede ser pensado; y por ello, es necesario afirmar que se trata de una entidad real, que ocupa algún grado de existencia.
La cuestión es que, aquello que llamamos vida, es la percepción de un proceso en un estado en mayor medida observable por su negación (a saber, relativamente sabemos que algo está vivo si no está muerto, si cumple con las características de lo que llamamos vida) que en otros seres no parece ser tan evidente.
Digo firmemente que todo lo que ES en este cosmos cumple con las características vitales, pues cada cosa en esta realidad tiene algún nivel de organización y de relación con su medio.
Y puede comprobarse si comenzamos a observar con una precisión cada vez más fina, que ningún ser complejo es un individuo verdaderamente, sino por convención, y por ello, menos aún nace, crece, se reproduce o muere verdaderamente.


Nacimiento:

Tomemos por ejemplo una criatura muy común como lo puede ser un gato. A simple vista, en un estado cercano a nuestra percepción, el gato ha nacido como individuo a partir de sus progenitores. Pero si ponemos este proceso bajo el microscopio, nos daremos cuenta que el animal mismo se compone casi completamente de células de distinto tipo (vale decir que cada una como ser vivo individual), y que tales células fueron una transformación directa de las células del cuerpo de sus padres. El espermatozoide que habría de fecundar el óvulo, ya se encontraba presente en el cuerpo del padre, de la misma manera con la célula sexual femenina; ambas, aparentemente, y como veremos a continuación dieron origen a otras células que serán también una extensión de los padres, ya que las células se reproducen por mitosis.
Resultado de todo esto, nunca nació ningún gato... solo se trata de una extensión del cuerpo de los padres, de la misma manera que si cortamos a la mitad una lombriz, los dos segmentos independientemente continúan activos.
Con el ser humano y con el resto de los seres vivos sucede lo mismo; jamás sucede en verdad algo a lo que pueda llamarse “el principio de la existencia”. Somos una extensión de infinitas "divisiones" previas.

Si nos cortan un brazo, este seguirá activo por un tiempo, hasta que sus reservas de energía se consuman. Pues las células no dependen directamente del cerebro o el corazón. Pero por ese tiempo, sería un poco jocoso considerar al brazo cortado como un individuo.



Crecimiento:

He visto muchas veces la foto en donde aparezco supuestamente "yo" en mis tempranos 3 años desde mi separación con mis antiguos cuerpos llamados papá y mamá.
Y no puedo dejar de pensar en que esa foto no solo no se parece a mí; pues al menos mido un metro más de altura, mis facciones son totalmente diferentes y hasta mi forma de pensar se ha modificado; sino que desde entonces he cambiado varias veces la totalidad las células de mi cuerpo excepto las neuronas. Sí, los pequeños individuos que componían mis huesos, mis músculos, mis órganos han muerto y dado paso a nuevas generaciones varias veces ya. He muerto ya un sinnúmero de veces; una por cada célula desintegrada. Y mi mente no tiene mas opción que creer, que por cada célula reemplazada, ya no soy el mismo ser persistente, sino una copia del anterior, un segmento construido por diferente materia y energía.
No pude haber crecido... pues el simple hecho de hacerlo representó mi muerte... nunca existí más que un momento; el que vino después pretendió continuar con mi legado, destinado a correr la misma suerte.

Y me dirán entonces, "pero las células mentales no desaparecieron, y mientras haya aunque sea una parte que no desaparezca, jamás desapareceremos; aparte, no decís siempre que lo importante realmente es lo que pensamos y podemos percibir? si pensamos igual, tampoco hemos muerto."

Pues bien, varias acotaciones debo dar al respecto. En primer lugar, ciertamente he dicho que jamás hubo nacimiento pues somos una extremidad más de nuestros padres, y a su vez, ellos de los suyos, y por ese sencillo silogismo hipotético somos nuestros propios abuelos. Es por ello que efectivamente no creo en la muerte, pero tampoco en la persistencia (entiéndase que digo persistencia y no existencia) de un individuo como tal ni como idéntico a sí mismo más que en un instante. En cuanto al tema de las "eternas" neuronas, es muy improbable que alguna criatura cefálica, jamás haya sufrido lesión alguna en la su materia gris. Cualquier golpe o exceso de ciertas sustancias, sin duda matan neuronas, y esas neuronas de seguro cumplían alguna función. Si lo importante es lo que pensamos, y las neuronas que pertenecían a un lindo recuerdo son eliminadas... pues bien, les presento a la muerte, y ya la hemos "vivido" varias veces.

Algunos dirán ahora "pero aún quedan neuronas, para morir se debe eliminar todo el cerebro".

Responderé con gusto: Supongamos que se logra crear una neurona artificial, que pueda cumplir con exactamente las mismas funciones que las naturales. Se escanea una parte del cerebro de un sujeto, y se copia la misma estructura neuronal usando las neuronas artificiales. Lugo, extirpamos exactamente esa zona y la reemplazamos por la copia. Al despertar de la anestesia, el sujeto no siente diferencia excepto por el dolor de la operación. Días después se toma otra imagen de la estructura neuronal; nuevamente se extirpa esa sección y se la reemplaza con las neuronas robot. El sujeto se despierta y sigue pensando y amando de la misma manera que antes. Continuamos el experimento y extirpamos lo que queda de su mente natural, reemplazándola por una copia exacta artificial.

El sujeto no ha sentido cambio alguno, aunque "sabe que ya no es humano".

¿El sujeto ha muerto? pero no se ha dado cuenta y sigue pensando, sintiendo, va a trabajar, se casó, tiene hijos, sus células corporales se siguen dividiendo y muriendo, sus hijos tienen cerebro...

Ahora sí que sería contradictorio... ¿un cadáver reproduciéndose, corriendo una maratón, yendo al trabajo... tomando el desayuno mientras lee el diario y se queja del índice de inflación, o de lo caro que está el tomate?



Personalmente, creo que está de más seguir explicando acerca del crecimiento de los seres vivos.



Reproducción:

Ya lo hemos visto claramente cuando el ítem del nacimiento. Las células que nos dieron la existencia como individuo no se generaron espontáneamente desde el vacío; son una extensión de otros seres; como una uña cortada, o el pelo que se cae. Como un brazo amputado, o las lombrices divididas. Por convención me llamaron "Ezequiel", pero debería llamarme "Raul+Elba"... ídem hacia atrás en el tiempo, el cual sería un nombre imposible de pronunciar debido a la sumatoria de todos mis ancestros. No existe una RE-Producción, una "producción otra vez" del individuo humano; aunque sí la habría si consideramos la existencia de una partícula primordial. Lo claro es que no crecemos, si sólo vivimos cambiando materia y energía. La persistencia es solo en un instante, y la reproducción de la colonia de células a la que consideramos cuerpo, jamás se detiene. Vivir es reproducirse. No se puede caminar sin reproducirse, no se puede hablar sin reproducirse, no se puede pensar sin reproducirse. Tomar café es reproducirse, hablar por teléfono es reproducirse, todo intercambio de materia o energía desde y hacia el cuerpo, es reproducir las más mínimas partículas perceptibles que componen la célula.



Muerte:

En vista de los puntos anteriores, es fácil concluir que no puede existir verdaderamente algo semejante al concepto de muerte, sino que, como todo lo anterior es tan sólo una ilusión a la vista gorda y descuidada de los sentidos.
Todo intercambio de materia o energía, toda división de células, todo nacimiento, genera la necesaria persistencia del ser. Y si previamente decíamos que el individuo no persiste más que por un instante, desde esta perspectiva sí lo hace, es decir, en este estado de realidad. Es imposible que un ser muera, pues su energía persiste, su esencia persiste. Las uñas siguen creciendo, el cabello también, meses después del "deceso". La muerte es tan sólo de un concepto, y el hijo llora la muerte de él mismo al morir su madre, sin saber que él es su madre y ella por ende no ha muerto.

y ahora me interrumpirán: "pero la madre tenía sus historias de vida, y su mente era diferente a la de su hijo, eran personas distintas, no podés decir que todo es lo mismo".

Ejemplifiquemos: Es terrible cuando nos cortan mal el cabello, es una gran pérdida, y nos podemos sentir mal y hasta furiosos con el peluquero. Totalmente comprensible. Hay gente que puede llorar por eso.

Y es verdad, es una pérdida por el tiempo que dedicamos y el esfuerzo que nos llevó mantener ese cabello. Y es aceptable llorar por eso.
Pero no quedaste calvo... si bien una parte del cabello fue extirpado, la otra porción sigue activa y creciendo felizmente.

Ha desaparecido una forma, una subdivisión de una misma cosa... pero la cosa en sí no ha desaparecido.
Y de esta manera, si creyera en la existencia del alma... esta debería ser un gran alma para todos, solo que, de la misma manera en que la conciencia se encuentra subdividida (no solo en los casos de esquizofrenia), o de la misma manera en que cada célula funciona y vive su vida, sin percatarse que pertenece a una criatura mas grande que puede construir naves espaciales o preguntarse acerca de la existencia misma!!!

La neurona no sabe qué es la neurona ni le importa, mas el cerebro como conjunto de neuronas sí. ¿Extraño no?

No es difícil si uno lo desea, en vista de los sistemas sociales y biológicos, darse cuenta de que la persona no desaparece, ni muere, pues no dejan de persistir ni sus células, ni sus pensamientos mientras existan otros que hayan desarrollado su propio Ser, a partir de la regeneración de su materia, o cultivándose con los frutos de su saber.

En este punto, la entidad solo se ha subdividido una vez más, como lo viene haciendo desde el comienzo de sus días.